¿Cómo amarse a uno mismo?

¿Cómo te amas a ti mismo? Primero que todo inhalas en plenitud de consciencia y te vuelves consciente de que tienes un cuerpo. Inhalas y dices “ahora tengo un cuerpo”.

El cuerpo es una parte muy importante de ti mismo. Pasas 2 horas con tu computadora, estás estresado y no sabes por qué. Te has olvidado completamente de que tienes un cuerpo por estas dos horas. Mientras  trabajas estás buscando algo en el futuro en tu mente; y por esto sufre el cuerpo. Porque te has olvidado de él.

Entonces el primer acto de amor es inhalar y regresar al cuerpo. Inhalar y decir “hola cuerpo, ya llegué a casa, te voy a cuidar”. Estar atentos al cuerpo es el principio del amor. Cuando la mente está en el cuerpo, la mente y el cuerpo se establecen en el ahora.

Puedes notar dos cosas: con la práctica de la respiración consciente comprenderás que tu cuerpo es un milagro. Tienes que redescubrir que tu cuerpo es una maravilla. Los biólogos buscan entender al cuerpo y se concluye que el cuerpo es la obra maestra del cosmos.

Tu cuerpo es una maravilla, tu cuerpo es el asiento de la consciencia del cosmos. Y no te das cuenta del valor que tiene.

En tu cuerpo está encerrada toda la historia del cosmos, en cada célula de tu cuerpo puedes reconocer a tus ancestros; y no solo los ancestros humanos, sino también los ancestros de los animales, de los vegetales y de los minerales. Todos los ancestros están todavía vivos en tu cuerpo con sus debilidades y sus fortalezas.

Tal vez no le has dado a tu cuerpo todo el valor que tiene, pero es una maravilla, tiene un tipo de organización muy sofisticada. Pero si te pones en contacto con tu cuerpo puedes contactarte con todo el cosmos, con todos los ancestros e incluso con las futuras generaciones que están también en él.

En todo momento tienes la capacidad para apreciar la maravilla que es tu cuerpo. La madre tierra, al igual que por debajo y encima tuyo, está en ti. El padre y el hijo también está en ti. Estás hecho de la luz del sol, de aire fresco, agua fresca… y darse cuenta de esa maravilla que es tu cuerpo puede traerte mucha felicidad. Respirando y diciendo “ahora tengo un cuerpo”. Puedes disfrutar de tener este cuerpo. Te puedes encontrar con la historia de la vida y con tus ancestros. El cuerpo tiene toda la información concerniente al cosmos. Y ese tipo de atención en el cuerpo puede ser sanadora y nutridora.

Adicionalemnte,  cuando estás atento al cuerpo, te vas a dar cuenta de que hay tensión y dolor, esto es porque has permitido que la tensión y el dolor se acumulen por mucho tiempo. No le has amado por mucho tiempo, le has hecho sufrir. La respiración con plena consciencia te hace notar esto, y de repente quieres que tu cuerpo sufra menos. Al exhalar, lo debes hacer de tal forma para que  las tensiones del cuerpo se liberen. Esto es un acto de amor, liberar las tensiones.

Esto lo podemos aprender en el surta Anapanasati del Buddha:“Al inhalar tomo consciencia de mi cuerpo y al exhalar suelto las tensiones del cuerpo”. Ese es un acto de amor. Y si me preguntan ¿cómo me amo a mi mismo? yo les digo así, tomando consciencia del cuerpo. Y entonces cuando inhalas y exhalas puedes encontrar los elementos sanadores del cuerpo y puedes generar el sentimiento de alegría, el sentimiento de felicidad por sanarte a ti mismo; ese es un acto de amor.

Para una persona que está familiarizada con la respiración consciente, lees muy fácil crear la sensación de alegría y de felicidad, dado el hecho de que estamos rodeados de elementos sanadores. Hay tantas condiciones de felicidad disponibles en el momento presente que no hay ningún problema para generar el sentimiento de alegría y felicidad. Así es como te amas a ti mismo, permitiéndote ser nutrido por estas condiciones de felicidad que siempre te están rodeando.

Puede ser que tengas que pasar por un periodo de sufrimiento, entonces es ahí cuando puedes abrazar esos sentimientos por medio de la respiración consciente y te ayudará a que sufras menos. Uno, dos o tres minutos de respiración consciente ayuda a que sufras menos. Este es un acto de amor, de amarte a ti mismo. Esto es muy posible con la práctica de respiración consciente o caminar consciente.

Cuando reconoces el sufrimiento en ti, puedes calmarlo y seguir adelante. Cuando abrazas a tu sufrimiento, le escuchas y profundizas en él, puedes descubrir la raíz de ese sufrimiento y las percepciones que han permitido que nazca este sufrimiento. Entonces lo comienzas a entender. Y te puedes dar cuenta que este sufrimiento carga consigo el sufrimiento de tu padre o de tu madre o de tus ancestros. Al entender tu sufrimiento entiendes los sufrimientos de todos; tu padre, de tu madre y de tus ancestros. Este entendimiento produce compasión que tiene el poder de sanar. Ese también es un acto de amor.

Y cuando sufres menos puedes ayudar a los otros, a tu hijo, a tu hija, a tu padre, a tu madre, a tu pareja para que sufran menos, y si puedes entender sus sufrimiento, tú ya no sufrirás más. Serás motivado por la energía de la compasión en ti para ayudar a otra persona a que sufra menos. Y cuando la otra persona sufre menos, tú sufres menos y tienes más alegría. Esta es la vía para amarte a ti mismo.

La enseñanza del Buddha dice “No podrás amar a nadie si no sabes cómo amarte a ti mismo” esto es muy concreto, tienes que atender a tu cuerpo, a tus emociones y a tus sentimientos.

~Thich Nath Hanh

Esta es una traducción del video a continuación:

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David Hinojosa
Después de pasar por varias escuelas esotéricas y religiones encontró que la mejor práctica espiritual es simplemente entrar en silencio. De manera original y sin dogmas, su enseñanza se basa en desvanecer todas las estructuras mentales que no nos dejan Ver nuestra realidad única. Su objetivo hoy en día es compartir, por medio de talleres y conferencias, el arte de la meditación en silencio.
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